EL LEGADO

2013. Kipfer & Lovers, Málaga.

El excedente.
                                                            Juan Pablo Wert Ortega


La trayectoria “profesional” de Juanjo Fuentes ya ha sido objeto de alguna reflexión por mi parte en otro momento y lugar [1]. El entrecomillado del término profesional no pretende indicar una acepción caprichosa, sino, por el contrario, recuperar su sentido original, el de la profesión como vocación, la actividad que se emprende de manera liberal o gratuita, es decir, no basada en el cálculo económico, sino en el interés de la cosa  en sí o en el placer que reporta su ejercicio. Su actividad laboral ha estado orientada siempre a la explotación de su saber estético tanto en relación con la moda como con el interiorismo y, curiosa, pero significativamente, unas veces como vendedor (en tiendas de moda y él mismo como modisto) y otras como comprador (personal shopper). Su acceso al canal  artístico lo ha practicado a través de la producción de múltiples y del coleccionismo (otra vez comprar y vender). Como vemos, un variado elenco de actividades, pero todas ellas con un denominador común que resulta, por su parte, ser el factor clave de todas: la elección. En el texto antes citado – y no es un pensamiento especialmente original - se señalaba el valor artístico genuinamente contemporáneo del acto de elegir (Wert, J.P., 2014:750) a propósito de su actividad como coleccionista/decorador y se vinculaba al concepto clásico de decoro (Wert, J.P., 2014:754). Pero si en el decorum había que atenerse a una normativa – incluso a una preceptiva religiosa -, en nuestra edad, la imagen del individuo, externa (atuendo) e interna (decoración), cuando es fruto de una elección libre, insobornable y soberana debe reconocerse garantía fidedigna de que quien está detrás persigue la utopía del dandy.


Así, la faceta más explícitamente artística, de la que desde hace tiempo viene mostrando sus frutos, también tiene como fundamento creativo la elección y se puede, en este sentido, plantear como una prolongación de sus anteriores ocupaciones.


Técnicamente, las obras de Juanjo son collages bi y tridimensionales con predominio de estos últimos en los que no solo se combinan materiales diferentes, objetos útiles con decorativos, también escalas. A pesar de lo arriesgado que resulta siempre dar nombre a una nueva tipología, para éstas, yo apostaría por el apelativo de “nanoinstalaciones”.


Parece claro que las piezas de Juanjo se componen, básicamente, como tableaux vivants contemporáneos, podríamos definir, pop. La clave, sin embargo, reside en el juego escalar que contiene cada pieza: unos personajes diminutos componen una escena alojados en un objeto de tamaño normal. El vértigo que este recurso provoca tiene una larga y variopinta tradición que va desde Jonathan Swift hasta los más variados tipos de souvenirs kitsch en los que es tan pródigo el mercado. De hecho, este último tipo de objetos son en buena medida , la fuente de inspiración y, muchas veces, también la materia prima de la obras de Juanjo.


La peculiaridad de la sintaxis que presentan estas obras pues la miniaturización de los personajes que son lo más cercano (nosotros mismos), nos los alejan y nos permiten la percepción crítica de lo enuncian. En cierto sentido, se trata del “efecto Gulliver” en el que la crítica de lo que está en nuestro medio cotidiano se ejerce a través del alejamiento vertiginoso que genera el cambio monstruoso de escala.


Vemos, finalmente en la trayectoria creativa de Juanjo cómo se pasa insensiblemente de amateur (concretamente bibeloteur), a artista,  desde su original pasión por el interiorismo y la moda, desde la práctica sistemática  del ejercicio de elegir, cuando, por colmatación interna de los productos de estas actividades, tiene que proyectarlas hacia fuera, ofrecerselos a otros, por lo que podríamos decir de Juanjo Fuentes que es un artista “por excedente”.

[1] Recientemente publicado un texto en el que se analiza la colección de J.J. Fuentes instalada como recurso decorativo fundamental en su casa de Málaga. Véase, Wert Ortega, J.P., “El valor de lo múltiple. Coleccionismo y decoración en la cultura de masas”, en Sauret, T., Rodriguez, N. y Sánchez-Lafuente, R., (Coords.) Diseño de interiores y mobiliario, Málaga, Pub. Universidad de Málaga, 2014, pp. 745 – 753.