ERASE UNA VEZ

2014. Sala Moreno Villa, Málaga.

"La ironía y el sarcasmo recorren a raudales los muros de la sala de exposiciones Moreno Villa, la galería del subsuelo del Teatro Cervantes donde últimamente estamos viendo obras de autores malagueños, algunos descubiertos, otros aún por conocer. Juanjo Fuentes se sitúa, como a él le gusta, en las más enigmáticas de ambas zonas. O, mejor, en sus extremos, aunque el sentido del humor que desprende ‘Érase una vez’, esta muestra antológica de su obra y de su vida, hace que todo lo que es absoluto esté edulcorado por el pop, triturado por los medios de comunicación de masas o tamizado por la propia historia del arte, de su arte. Allí, en la muestra, hay retratos del barroco travestidos por el ‘collage’; una duquesa contempla la portada del ¡Hola!, Luis XV usa liguero y la escena costumbrista se mezcla con el menú gigante de una gran hamburguesería. La Gioconda tiene ganas de decir lo que piensa, la nobleza alterna entre ligueros y alcoholemia, se masca la tragedia. También hay pañuelos con sentencias del tipo «no hay nada más democrático que el placer» y un sencillo pero icónico homenaje a Marina Abramovic.

Al hablar de la obra de Juanjo Fuentes se cita a Marcel Duchamp, a Andy Warhol. Al kitsch, el pop, el objeto encontrado o el collage. Su coleccionismo o su divertida manera en la que se apropia de todo lo que le gusta, cuando no se sabe bien si todo lo que uno acumula no termina por ser justamente lo que le posee. La mejor manera de descubrir el arte de Juanjo Fuentes es entrar en su casa, así que ahora son sus muros más cotidianos los que salen de ese espacio íntimo hacia la intemperie de las salas de exposiciones. En su casa, sus paredes están totalmente cubiertas y siguen al milímetro las instrucciones dadas por el orden de una obsesión genial, que aglutina una amalgama de objetos. En ese universo doméstico, los objetos tienen distintas naturalezas, desde materiales encontrados, regalos y figuritas que conviven felices con obras de autores conocidos, desde Joan Brossa hasta Tracy Emin, pasando por otros artistas de su generación como Pedro G. Romero, los prodigiosos Agustín Parejo School, Rogelio López Cuenca, Abraham Lacalle, Chema Cobo o Martin Parr. Con éste último, Juanjo llevó las paredes de su casa al CCCB, en Barcelona. La casa no se convierte en un centro de arte, sino en una obra en sí misma, en un objeto de contemplación por su conjunto.

Las creaciones de la muestra, donde lo ajeno también se utiliza para engendrar algo propio, conforman un relato biográfico que se nos muestra en una exposición imperdible, en todas sus acepciones. El coleccionismo de Juanjo es, en sí mismo, una forma de invención artística, sólo que él no es artista por lo que crea, sino por lo que elige. Señala además la doble pertenencia del arte, que es de a la vez de su autor y de su propietario. Lo demás es cuestión de buen gusto, y Juanjo lo tiene. Y es imposible que no haya algo de esta exposición que no sea capaz de hacerte sonreír."

------------------------------------------------------------------------------------------

Juanjo Fuentes, el artista impaciente

"A estas alturas de la trayectoria artística de Juanjo, más que impaciente pienso que debería llamarle fulgurante, me gusta más. Y tiene un interesante parentesco con figurante.

Además, tras el éxito de prensa y público alcanzado en cada una  de sus copiosas actuaciones —he inventariado ya más de 30—, y en lugares muy significados. Necesitamos urgentemente un estudio minucioso de su vida y de su obra para que figure en las historias del arte a partir de ahora. No debemos, queridos amigos, hurtar información. Pienso que es este el objetivo de esta publicación en la que participan firmas tan importantes dentro del mundo del arte y de la cultura.

No plantearemos aquí la incoación de un expediente para declararlo patrimonio de la humanidad porque, realmente, si bien lo miras, eso es un coñazo con más inconvenientes que ventajas. Podría ser incluso que este status le empujara al consumo de Lexatin, cosa que yo sé bien que a él no le gusta nada. Y ¿qué es arte, sino lo que se hace por placer? Desaparecido el placer, desaparece  la diversión y ya la hemos cagado…

Pero sí sería muy interesante que el mundo universitario encontrara aquí un nicho de estudio e investigación tan conveniente en estos momentos en que tanto se habla del I +D+i.

Sería fascinante que jóvenes e inquietos universitarios, eficientes y sin tiempo que perder, se aventuraran en el espacio multidimensional de su creación con tesis doctorales del tipo:

La creación subversiva
La visión alternativa
La erección inminente
El polvo ambivalente
La desacralización del arte y del paso de todo
La acción fulgurante
Sexo drogas y rock and roll
El nuevo ready made
El uso prolijo de  l´objet trouvé
Epatando y con el mazo dando
La urgencia de la acción
El motivo del placer
El arte de la diversión
El mundo de la digresión
Divertirse contemplando
Historias de la vida misma que son así
Pánico en la clausura

En primer lugar y para fijar los términos de estos nutridos trabajos que pronto empezaran a ocupar los polvorientos anaqueles de tanta biblioteca especializada, debemos realizar una especie de examen tipo test como esos que hace la OCU sobre los productos que nos recomienda con imparcialidad. No podemos dejar a tantos pobres chicos perderse en este bosque enmarañado de  significantes y significados.

Es un derecho fundamental del consumidor estar informado.

¿Es Juanjo un artista o es un coleccionista? ¿Es un figurante o un provocador? ¿Es su obra  una denuncia o un divertimento? Es su objetivo reírse de sí mismo como recomiendan tantos psicólogos o prefiere que nos riamos todos y así mantenernos más sanos? A este paso vamos a recomendarlo como Activia, ya sabes…, vamos a incluirlo en una dieta sana.

Realmente, consumir Juanjo al menos una vez por semana es saludable. A mí me va muy bien; yo lo recomiendo vivamente."